LOS DOS AMANTES
Los dos amantes han reclamado atención y cuidado. Por un lado el periodismo, exigente, apasionado, poderoso, me atrae con el mero aliento, me seduce hasta perder la voluntad en abismos de ideas y trabajo, No me dejes, me grita con esa voz portentosa, sonora como una tormenta de rayos, y yo no puedo hacer otra cosa más que ladear la cabeza abrazándolo con la mirada y los pies puestos en la tierra, caminando con lentitud hacia el marco para no asustarlo, alejándome cada vez más, y más…
Espero que no se haya dado cuenta que tras la puerta, sentada con las rodillas juntas y las manos entrelazadas, está la literatura, quien con paciencia y bondad espera, Siempre lo he hecho, dice, y podré seguirte esperando, hasta cuando digas. Esas son palabras que repite cuando salgo de sus dulces ámbitos con ese sigilo gatuno con que acostumbro a dejar a una gota a punto de caer, pensando esta vez, con una temblor bajo la piel, en el remolino con que el periodismo me espera, en sus abrazos de fuego y sus noches de café y tabaco.
La vida tiene tantos parajes baldíos que es imposible llenarla con sólo dos.


