martes, mayo 16

En el Día de la Madre


Han pasado los días, no sé cuántos y de regreso a esta página siento que han fueron muchos, que dentro de ese lapso, y así fue, pasó el día de las madres, sin mucho resonar para muchas mujeres que se quedaron esperando la llamada de un hijo al que se le olvidó por completo entre tanta jerga privada, ir y venir, entrar en una oficina y salir de la otra, marcar ese número que se sabe de memoria porque ha sido el mismo desde que tenía doce años, cuando llamaba, desde su habitación, a las amigas con las que soñaba y a los demás cuates con los que quería jugar futbol después de terminar las clases. El número no ha cambiado. La casa tampoco. Quizás ésta ha tenido unas manos de pintura en una temporada de remozamiento en la que gozó de un nuevo respiro ante la decrepitud de tiempo. Pero para la madre los años traen los cambios que hacen estragos como vientos huracanados, y cada año que pasa redobla éste su fuerza dejando secuelas difíciles de resarcir. Ella camina alrededor de la sala, frente al teléfono intacto y solitario que se mantiene en silencio.
El hijo no llamó, pero ella se refugió en la cocina y preparó su platillo favorito con hierbas de perejil y curry, un polvo rojo que se parece al chile pero cuyo aroma traspasa las fronteras del esternón y del alma. Entonces ella pensó que el día tenía cosas que ofrecerle aparte de un hijo ingrato que se olvida de tener madre, aun en un día en que todo mundo se apura por llevar un pastel, organizar una comida, escribir unas líneas de felicitación en una tarjeta de diez pesos o pasar por allí y dar un abrazo. Ella camina por la casa, se acerca a la ventana y ve el jardín con las flores que se asoman de la azotea hacia la calle respirando las gotas de las primeras lluvias. Ahora las flores y el curry le dan un sentido dierente a ese momento que podría ser dramático considerando la situación oscura en la que la soledad, considerada como abandono, suele poner a las personas. Ella abre un poco más ventana y siente la frescura de un aire límpido y escucha el trinar de los pájaros que saltan de rama en rama dejando al árbol vibrando como un diapasón, y se da cuenta que el día que todos celebran, este día que se asoma por la ventana, es también el día en que ella cantará como los pájaros que sin ningún motivo cantan, se abrirá como la flor ante la lluvia refrescante y se dejará penetrar por el viento que trae la brisa del mar.

domingo, abril 23

El Peje en Playa


Playa del Carmen, Q. Roo, 23 de abril.- A 70 días para que comience una de las contiendas electorales más significativas de los últimos tiempos en la historia de México, considerando que la izquierda en Latinoamérica está ganando terreno, Andrés López Obrador impresionó una vez más a las masas con un discurso sencillo, elocuente y claro, con el que pidió el voto el 2 de julio para ocupar la presidencia de la nación.
En una tarde calurosa, apenas refrescada por un soplo de brisa marina, el candidato tabasqueño llegó al parque Lázaro Cárdenas de la Luis Donaldo Colosio, una de las colonias proletarias más pobladas del país y dio un discurso de no más de una hora sobre los cambios estructurales para “rescatar al país” de lo que él calificó “época porfirista”, refiriéndose a la riqueza de México concentrada en unas cuantas manos.
En una tarde de verbena popular, cuando ondearon en el aire los banderines, las pancartas y se oyeron los altavoces y las cumbias, la plaza del parque se fue llenando. Al mitín acudieron grupos simpatizantes de Tulum y del fraccionamiento Galaxia, además de las redes ciudadanas y militantes de Convergencia y del Partido del Trabajo –PT-.
En esta manifestación política, no tan multitudinaria como las del PRI, pero sí matizada con convicción, la voz del candidato se dejó oir aguda y enronquecida: “No queremos pedir dinero porque el que da dinero pide algo a cambio y yo quiero llegar libre a la presidencia para transformar México”, dijo.
El egresado de la UNAM como licenciado en Ciencias Políticas reiteró el compromiso de sacar a las masas de la miseria. Cada año 50 mil mexicanos jóvenes migran a la frontera, o se van a polos turísticos. En ciudades como ésta, dijo, donde hay turismo se puede notar el progreso. En el resto del país solamente “hay ruina”.
Mencionó que impulsará la industria turística imponiendo criterios de protección ecológica y la eliminación de los contrates sociales. “No queremos hoteles de todo lujo al lado de la pobreza y la marginación”.
Un punto primordial dentro de su proyecto de nación lo constituye la herrumbrosa industria petrolera que los gobiernos priístas han intentado llevar a la ruina para tener un pretexto y privatizarla. “Desde hace 24 años no se construye una refinería en el país”, y los mexicanos exportan petróleo a los EU y luego tienen que importar más del 40 por ciento de gasolina que se consume en el país a precios exorbitantes.
López Obrador, quien asumiera la jefatura del gobierno del Distrito Federal en el 2000, se presentó ahora con el cabello cano y la piel masacrada por el sol, frente a los simpatizantes playenses prometiéndoles volver, “voy a regresar como Presidente de la República a Playa del Carmen”.
Dentro de una política de confrotación con la tecnocracia priísta, el abanderado de la Alianza por el Cambio dijo que eliminará las pensiones de los ex presidentes y utilizará el dinero para ayudar a los viejos. “Puro gobierno mediocre y ladrón ha tenido este pobre estado. Salinas de Gortari recibe 160 mil pesos mensuales. Se terminarán las pensiones para Echeverría, De la Madrid, Zedillo y todo ese dinero se irá a financiar programas sociales para adultos mayores”, afirmó.
Enfatizó la importancia de erradicar la corrupción de una manera gradual para sanar las finanzas del Estado y lograr un mayor ahorro en el erario público; bajar los precios de la luz, el gas y la gasolina; y respetar tres preceptos: “No robar, no mentir y no traicionar”.
Desmintió a sus oponentes, quienes aseguran un nexo entre él y Hugo Chávez, presidente de Venezuela. En su discurso el candidato por los pobres se refirió a Madero, Villa, Carranza y Juárez como sus modelos políticos.
El politólogo López Obrador garantizó que no le fallará al pueblo, “ no me va a marear el poder, no voy a cambiar mi forma de pensar ni de ser porque tengo principios e ideales, pero más que todo, tengo amor y el amor con amor se paga”, expresó.
Andrés Manuel López Obrador es autor de tratados políticos, como Los primeros Pasos (Tabasco 1810-1867); en 1986 Del esplendor a la sombra (La República Restaurada: 1867-1876); en 1988, Tabasco,Víctima del Fraude Electoral; en 1995 publicó Entre la historia y la esperanza; y en 1999, Fobaproa: expediente abierto.
En su libro Un proyecto alternativo de nación el candidato a la presidencia de la República define un plan para reestructurar al país atendiendo las finanzas, la educación la cultura, el medio ambiente, la industria petrolera, las relaciones internacionales, la honestidad y el federalismo.
En este libro, el politólogo usa la investigación científica para exponer sus puntos de vista y sus propuestas de lo que el considera una cara nueva para México-0-.

viernes, abril 21

La vida insòlita de John Reed



Viernes 21 de abril, 2006.-
Avelina

John Reed, un periodista de vida insólita.
(1887-1920)

Hay un libro que me ha dejado con la boca abierta. Se trata de México Insurgente, un compendio de crónicas sobre la Revolución Mexicana, escritas por el periodista norteamericano John Reed.
Estas crónicas no solamente son un retrato de las luchas sangrientas de las tropas del norte bajo el comando de Pancho Villa; también son una visión clara de la cultura del pueblo mexicano. Entiéndase por cultura la indiosincracia, las costumbres y la religión de un pueblo.
Al margen de este valioso trabajo que le costó a Reed seis meses de andanzas, incomodidades y escollos que lo mantuvieron en vilo en terrenos agrestes y montañosos, está su vida: la de un periodista que dignosticó las enfermedades del mundo. ¿Quién dijo que se necesita ser objetivo dentro del periodismo? A Reed la objetividad le importó un bledo. Se mantuvo leal a sus convicciones políticas, mismas que implicaban la defensa irrestricta de los pobres. En 1917, cuando la revolución rusa estaba en su cúspide, él y Louise Bryant (su novia) oyeron las arengas, participaron en los mítines, desfilaron en manifestaciones en las calles rusas y recogieron datos para escribir Los Diez Días que Conmovieron al Mundo, “la obra que más ha contribuido, hasta la fecha, a divulgar la revolución de octubre”.
El contexto histórico que circundó la vida de Reed revela los mitos que han arropado las ideologías de los países grandes para mantenerse en el poder. Es decir, ni Estados Unidos ha sido la “cuna de la democracia”, ni el socialismo ha garantizado el poder de las masas. Los acontecimientos mundiales en ese periódo demuestran que los conceptos bajo las palabras “libertad” y “democracia” han sido un mero espejismo, y que tanto la clase trabajadora rusa como la estadunidense –aún hoy- ha sido engañada.
Empezaremos por contar que un poco antes de que Reed naciera, el gobierno norteamericano hizo una “cacería de brujas” y torturó y ejecutó a sindicalistas y radicales que simpatizaron con el socialismo.
“El viernes 11 de noviembre de 1877, conocido como Viernes Triste, fueron ejecutados en Chicago, después de un juicio amañado descaradamente, cuatro anarquistas alemanes inculpados de complicidad, nunca demostrada”, en un acto violento. El periodista Reed ya había sido arrestado por condenar la intervención americana en Rusia.
“Deportación, tortura y cárcel, cuando no la muerte, era lo que le esperaba a quien osara defender la revolución rusa o se declarase pacifista...”
Cuando Reed supo que Estados Unidos había decidido participar en la guerra, dijo: “este país, por muchos años, será la peor morada para los hombres libres”. Es difícil saber si se cumplió o no este vaticinio. Basta ver lo temerosos que los americanos están de viajar por el mundo.
Por lo que se refiere a Rusia, la historia ha relatado los cambios de su gobierno y las causas que los han originado. Y una se pregunta ¿desde cuándo los socialistas que lucharon en esa gran revolución dejaron de ser buena onda?
Una vez que ganaron, los bolcheviques impusieron a fuego y sangre su poder.
“En marzo de 1918 se realizaron fusilamientos en masa de pacifistas... había malestar y descontento en la población... El 5 de septiembre de 1918 se publicó un decreto en el cual se daba origen a campos de concentración”. Lenin en ese entonces detentaba el poder.
Así, un movimiento que empezó enarbolando el poder de las masas se entronizó manteniendo a estas masas bajo la fuerza de su puño.
John Reed nació en Portland, Oregón el 22 de octubre de 1887 en el seno de una familia pudiente. Fue un buen estudiante en Harvard, emprendió un viaje por Europa, escribió cuento, poesía y teatro, además de los géneros periodísticos. Se enamoró tres veces, la última fue la definitiva: Louise Bryant, quien lo cuidó en sus últimos días de vida cuando víctima de tifo, a los 33 años, murió en la cama de un hospital ruso, el 17 de octubre de 1920.
“Sus restos reposan en las murallas del Kremlin, donde fue enterrado con honores bajo una lápida que contiene la siguiente leyenda: “John Reed, delegado de la Tercera Internacional”.
A John Reed, conocido por sus amigos como “Jack”, los mexicanos le debemos las crónicas que pintan con colorido y gracia la revolución norteña y sus personajes. La fidelidad de México Insurgente, ha permitido a escritores contemporáneos la manufactura de novelas y guiones para radio, cine y televisión, y a los ciudadanos de este país de mil prismas les ha abierto un balcón hacia la explanada de su propia historia -0-.

miércoles, abril 12

Poesía III


Al despedirte

La bruma se dispersa tras una tarde de lluvia
Entreteje la golondrina su vuelo sobre la calle empedrada
Raído está el recuerdo del último gozo
La última mirada, del débil clamor del suspiro inmerecido

La golondrina traza en el cielo un zigzag
Bifurcada la calle abraza sus meaderos
Me apresuro al escuchar el bramido del toro en celo
Al segundo llamado de los bronces atados a las cúpulas
A la primera exhalación vaporífera
Al ver que todo asciende sobre la tierra

Finalmente te encuentro, barro extraño
Mi mano hurga en tu carne
Busca el último pálpito victorioso
Desde una realidad impuesta
Tu cuerpo es una hoja seca, ingrávida
Suspendida en hendiduras
Arrastrada por el viento al azar
Sobre el fracturado páramo

La mano asciende hasta tu cara
Y cierra la cortina de dos piezas
Por último
La compasión entre bruma y viento
Se disuelve
La bondad, ave de lejanas tierras
Explota
En el cielo la clemencia vocifera
De nuevo
La golondrina vuela en zigzag
En su lomo lleva
Una caja diminuta
Desde donde sale
Una ráfaga
De reconocible luz

sábado, abril 8

Sor Juana


Sor Juana.

Caminó por el pasillo sintiendo el aire frío resbalar por sus orejas y la aspereza del piso traspasarle las suelas de las sandalias y pellizcarle las plantas de los pies. En el convento reinaba el silencio. Se podía llegar al cubículo, escoger un libro de los estantes que guardaban el polvo del día anterior y viajar por las páginas como navegante de interminables horizontes. Pero más que todo, se podía prender una tea luminosa, engrandecer la habitación con la luz ígnea, llenar una hoja en blanco con las letras que, una vez liberadas de esa mano de escritora, volaban sobre los lomos de las águilas y se iban a vivir para siempre en las bocas cavernosas de la mente humana. Juana de Asbaje se inmortalizó de esta manera.
La muchacha que impresionó a doctos universitarios, el alto clero y dignatarios civiles del virreinato hace más de 400 años, se asoma en esta página de blog con una maestría métrica y un absoluto equilibrio rítmico:

“Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía,
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;

Y amor que mis intentos ayudaba,
Venció lo que imposible parecía,
Pues entre el llanto que el dolor vertía
El corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste;
No te atormenten más celos tiranos
Ni el vil recelo tu quietud contraste,

Con sombras necias, con indicios vanos,
Pues ya un líquido humor viste y tocaste
Mi corazón deshecho entre tus manos”.

Estos versos de amor, escritos por una monja, no escandalizaron tanto a los hombres del clero de esa época como la despampanante inteligencia con que criticó a ilustres teólogos. Y no solamente su mente lúcida era una mecha de dinamita encendida. En la sociedad puritana en que vivía, la monja de claustro dio mucho de qué hablar con sus letras que evocan, hasta hoy inmortales, un amor misterioso aún pendiente por realizarse:

“Mas ¿cuándo, ¡ay!, gloria mía,
mereceré gozar tu luz serena?
¿Cuándo llegará el día
que pongas dulce fin a tanta pena?
¿Cuándo veré tus ojos, dulce encanto
y de los míos secarás el llanto?
¿Cuándo tu voz sonora
herirá mis oídos delicada,
y el alma que te adora,
de inundación de goces anegada,
a recibirte con amante prisa
saldrá a los ojos desatada en risa?
¿Cuándo tu luz hermosa
revestirá de gloria mis sentidos?
¿Y cuándo yo dichosa
mis suspiros daré por bien perdidos,
teniendo en poco el precio de mi lanto?

A Sor Juan se le llama la “Décima Musa”. El diccionario Larousse define como musa a “cada una de las nueve deidades que habitaban el monte griego, Parnaso y presidían las artes liberales y las ciencias. Las nueve musas eran Clío (historia), Euterpe (música), Talía (comedia), Melpómene (tragedia), Terpsícore (danza), Erato (elegía), Polimnia (poesía lírica), Urania (astronomía) y Calíope (elocuencia)”.
De manera tenaz la Décima Musa transpiró por su piel criolla el candente sol de Amecameca y desarrolló la belleza de su pluma en los ásperos rincones de un claustro religioso. Su vasta obra incluye prosa y teatro, pero se distingue la poesía debido a su calidad humana, exquisitez y espontaneidad. Su producción literaria llama tanto la atención como la singularidad de su vida y la entereza con la que defendió su derecho a pensar y a expresarse.
Eminentes personajes de la literatura han escrito sobre ella y la crítica ha tomado sesgos hacia un posible lesbianismo. Sin embargo, “nada empaña la limpieza de su vida en el mundo, ni se dijo cosa alguna que pusiera en entredicho su nombre y dignidad”.
El 17 de abril de 1695, a los 43 años de edad, la Décima Musa falleció como consecuencia de una peste que estaba asolando la población en México.
Desde el Parnaso de Chalupas y Chinampas Juana de Asbaje todavía nos alumbra con una tea que canta en verso y una prosa que viaja incansable sobre los lomos de las aves señoriales, habitantes de los riscos literarios.

Bibliografía: Historia de la Literatura Mexicana, de Sergio Howland Bustamante, Edit. Trillas -0-.

jueves, marzo 30

The house on Mango Street


29 de marzo, 06.
Sandra Cisneros.


A mediadios de este mes una temporada de frío nórdico terminaba en Xalapa y yo sudaba todavía en el intento de hallar a quienes me dieran un norte en la búsqueda de las letras. Me preguntaba si aparte de los clásicos habría algo más en los estantes, si acaso Borges, Poniawtoska, Cortázar, Fuentes, García Márquez, Isabel Allende y Monterroso –entre otros- habrían dejado algunos espacios libres para autores con ideas novedosas.
La doctora en letras, Esther Quintana me sacó de dudas entregándome, dos días antes de mi partida, un documento enmicado, Esta es Sandra Cisneros, dijo en un tono festivo, quien ya está en las grandes ligas, refiriéndose al reconocimiento que como escritora Cisneros goza en Estados Unidos.
El documento era la fotocopia de la novela de Cisneros, The house on Mango Street, escrita en un lenguaje sencillo, adornado con una prosa poética que lleva el hilo narrativo a una velocidad vertiginosa y placentera para contarnos la historia de Esperanza Cordero, una niña chicana que vive en uno de los barrios bajos de Chicago.
“Told in a series of vignettes stunning for their eloquence, The house on Mango Street tells the story of Esperanza Cordero, whose neighborhood is one of harsh realities and harsh beauty. Esperanza doesn’t want to belong-not to her rundown neighborhood, and not to the low expectations the world has for her. Esperanza´s story is that of a young girl coming into her power, and inventing for herself what she will become”, expresa el prólogo de la novela.
Esperanza no sólo habla de sus sueños. También describe a sus hermanos y amigos, quienes comparten con ella el mismo barrio y los mismos juegos:
“Those who don´t.
Those who dont´t know any better come into our neighborhood scared. They think we´re
Dangerous. They think we will attack them with shiny knives. They are stupid people who are lost and got here by mistake.
“But we aren´t afraid. We know the guy with the crooked eye is Davey the baby´s brother, and the tall one next to him in the straw brim, that´s Rosa´s Eddie V., and the big one that looks like a dumb grown man, he´s Fat Boy, though he´s not fat anymore nor a boy.
“All brown all around, we are safe. But watch us drive into a neighborhood of another color and our knees go shakity-shake and our car windows get rolled up tight and our eyes look straight. Yeah. That is how it goes and goes.”
Cisneros nos comunica, a través de esta novela que no excede las 110 páginas, una manera de hacer literatura a partir de la visión femenina y el talento de alguien quien no aspira a nada más que a contar historias:
“I like to tell stories. I am going to tell you a story about a girl who dind´t want to belong.
“We didn´t always live on Mango Street. Before that we lived on Loomis on the third floor, and before that we lived on Keeler. Before Keeler it was Paulina, but what I remember most is Mango Street, sad red house, the house I belong but do not belong to.”
Sandra Cisneros nació en Chicago en 1954. Ha trabajado como maestra de preparatoria y combinado sus talentos litariarios con los de administradora escolar.
Sus letras han tenido un reconocimiento internacional y numerosos premios. Es autora de Woman Hollering, Creek and Other Stories, My Wicked Wicked Ways, and Loose Woman.
La escritora es hija de padre mexicano y madre chicana. Tiene seis hermanos y vive en San Antonio Texas.
Gracias, Esther Quintana por haberme abierto otra ventana a la literatura, y por haberme mostrado tu corazón de letras y cantos. Algún día te veré en un evento de “grandes ligas” y exclamaré a propósito: “yo a esa la conozco”.-0-.

martes, marzo 28

Poesía II


A vela
Navega
la barca
diáfana
al viento
soplando
su voz

Las horas
camino
de luna
de rocío
de risa
lámina
púrpura
de hastío
tirita
la luz
naciente
del alba

De Noche
trémulo el beso
caricia
a tientas
la noche
aplaude
al amor

Avaricia
moneda
que rueda
el dedo
que tiembla
la mano
ansiosa
tocarla
no puede

Mi país
México
viva voz
templete
trompeta
música
vive el sol
en la red
una canción
si fuera
eco
la llama
y ocaso
el alba
olvidar
tu mares
podría

Descartes
estira
la vida
un día
de vuelta
la hora
a reloj
enseña
en tiempo
corrió
el soplo
incapaz
de volver

Deriva
esbelta
goleta
ligera
al viento
sin parar
tu carga
ingrávida
levita
tu casco
se eleva
tus velas
de aliento
divino
diluirse
con voces
de llanto
en el mar

La cita
el ángel
lloró
triste fue
no verte
el cielo
vacío
está
sin ti