miércoles, abril 11

LA HIGUERA


La narración llamada La higuera adquirió forma de libro. No tuve un editor, y la impresión me la financié yo misma.


Tampoco encontré a alguien quien escribiera el prólogo, así que decidí poner esta nota en su lugar:


La violencia, la muerte y el amor son los temas principales de La Higuera. Los personajes pululan en las zonas lacustres, por un lado, y en la metrópoli capitalina, por otro, en un México que transita de las revueltas revolucionarias a la vida regida por leyes.

Algunos de los personajes están basados en aquellos que tomaron parte de los sucesos de esa época, por ejemplo, De Soto en Ricardo Flores Magón; el Presidente, Venustiano Carranza y Raygoza, en Francisco Villa. Durante ese período, estoy segura, que tuvo que haber personajes reales mucho más fascinantes que los ficticios en estas historias; personas de carne y hueso que lucharon y murieron por sus creencias.

Este trabajo engloba una novela y seis cuentos. En su versión original, los cuentos formaban parte de la novela, pero me di cuenta que el hilo de la historia se perdía con tanta desviación narrativa. Cuando supe que el trabajo de cuatro años no había servido para nada me dispuse a tirarlo al cesto de la basura. Un chispazo de luz iluminó mis oscuros pensamientos y decidí separar todo lo que le sobraba a la columna vertebral de la narración.

El resultado fue que me quedé con unas historias que decidí incluir como anexos a la novela, un tanto por motivos sentimentales y otro por la curiosidad de ver la reacción de los lectores, a quienes considero los críticos literarios de mayor peso.

Comencé a escribir estas historias en el 2003, durante mi estadía en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. El trabajo continuó en Playa del Carmen, Quintana Roo y pudo sobrellevar crisis sentimentales, quiebras económicas, y hasta los apocalípticos vientos del huracán Wilma.
Llevar estas letras a la imprenta ha sido un acto sagrado, y tener la respuesta del lector será como viajar al espacio sin ningún artefacto para el oxígeno. Se podrá ver todo desde lo alto y contemplar el mundo con asombro, como lo solíamos hacer unos meses después de nacer.
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Pts, pts: Aquí entre nos, espero que se venda y que el trabajo picapiedra (me han dicho miles de veces que para empezar hay que picar piedra) vea sus frutos.

7 comentarios:

Juana Gallo dijo...

Martha,
¡FELICIDADES!
Quiero dos, mi ejemplar, y otro que ya tiene destino...
¿Dónde los puedo comprar?

Felicidades de nuevo y espero tenerlos pronto!!!

Avelina dijo...

gracias,amiga... con gusto te los enviaré. Dame tu correo (con código postal y toda la cosa)y te los mando por paquetería. El costo es de 100 pesos cada uno (especial para los amigos).
Un abrazo y espero que te guste.

Jesús V dijo...

Cuantos blogs, no sabia donde dejar un comentario. Enhorabuena por la novela, espero que se venda o al menos se lea. Ya veo que tienes la traducción de la canción.

Peggy Bonilla dijo...

Avelina

Felicidades por tu libro. Realmente sucedió antes de lo que me esperaba. Enhorabuena por ti, y por quienes deseamos leerte.

Saludos

Avelina dijo...

Gracias a Jesús y a Peggy que me han enviado sus buenos deseos. Tengo el temor, como escritora novata, del dolor que podría causarme el ser rechazada por la crítica, pero sé que eso es parte del riesgo a salir... como no he tenido un lector de primera mano (como lo han tenido otros escritores) ni la conducción en el quehacer literario, es casi natural que sienta este sudor en las manos y el cosquilleo bajo la piel, de pronto un chasquido en los párpados y un hormigueo en el estámago: si, si, es natural... me digo, pero no dejo de sentir temor.
Gracias, y de nuevo: un abrazo.

Avelina dijo...

Para Jesús: la traducción de la canción que interpreta Jacques Brel me la mandó Angeek.
Un abrazo.
Para los demás: fue Jesús y su blog que me condujo a Jacques brel y la canción que casi nos hace desear hacerle un tratamiento de consolación al cantante.

angeek dijo...

¡Felicidades! yo también quiero leer ese libro.
Todo proceso creador duele. Tendrás éxito porque lo hiciste tu solita.
¡Abrazos!