martes, febrero 20

LA VALENTINA

Mito o Realidad

Esta es la historia de una mujer que fue violada por un cura cuando entraba a la adolescencia. Fue capturada y estuvo a punto de morir colgada de un árbol. En el momento en que se encomendaba al cielo, un contigente de rebeldes la rescató.

Valentina estuvo enamorada del joven que desató los lazos de su garganta.

Cuando formó parte del ejército se volvió una de las más fieras guerreras y una de las más despiadas coronelas revolucionarias.

LA VALENTINA , MITO O REALIDAD
Por Peggy Bonilla

Capitulo I

José Valentín miraba a su hija Valentina con gran amor y preocupación. Las cosas del gobierno no estaban bien. Ella era una pequeñita, habría que templarle el carácter, por lo que procuraba llevarla al corral de las chivas, para enseñarla a tomar de los cuernos a los animalitos; como si fueran sus rivales, en luchas de sobre vivencia.
Miró al cielo y pensó el hombre – va a llover – iremos después de la lluvia a buscar hongos para comerlos con jitomate y cebolla. Acompañados de algunas gordas. Cuando lo necesitaron, curaban las heridas con hierbas del campo, la enseñaba, conforme iba creciendo, para el mañana.
Fue diferente de otras niñas, nunca sumisa, no conoció el miedo a nada, no se asustaba ni con el petate del muerto. Sin perder su feminidad, correteaba por el campo, trepaba por árboles, jugaba entre pinos. Aprendió a montar a caballo como cualquier hombre.
Se convirtió en un ser valeroso, como su nombre: Valentina, que significa valiente. Aprendió a soñar, libre; a compenetrarse con la naturaleza. Sensible; a maravillarse con el arcoiris que sobresalía de los oyameles, sobre las confieras y árboles de la serranía, despues de los tormentones.
Abundaban los pájaros y nacían ahí las flores silvestres y exóticas, como si fuera una obra exquisita de un excelso pintor.
Pronto quedaría huérfana; su padre lo adivinó, -su inmediata preocupación últimamente era ella-, que ni siquiera supo, llegado el momento, donde quedó el cuerpo de su amado padre; tendría que huir la adolescente a salto de mata, en la oscuridad.
Seguía siendo una bella niña que creyó que por los caminos de dios, en su iglesia, encontraría la tranquilidad, en esa época tan utópica.
-¡...Ni te creo!
-No, no te creo.
-A ver, por qué no vienes y arreglas esto.
-¡Mira como se matan unos a otros!
-¿No dices que todos somos hermanos?
-Entiendo que así son las guerras,
-pero nunca comprenderé las razones...
-Y menos, por qué no haces algo;
- tú, que dicen eres todo poderoso.
-Cada vez estoy más segura:
-eres el más bello invento del hombre,
no lo creaste, él te inventó a ti, pues te necesitaba.
-Ándale, date una vuelta, si es que existes, por este mundo.
-Me volviste sorda y ya no te escucho...
¿Sin saberlo, y sin estar al tanto del porqué, me tienes en el infierno?
-¡Por algo te crucificaron!
Era el monólogo que sostenía Valentina, en el atrio de la Iglesia de San Juan Bautista, ante un Cristo que estaba en la pared, mientras sin darse cuenta, perplejo el sacerdote Damiano escuchaba.
Tan jovencita que era, apenas de catorce años.
-¿Por qué lo hiciste?
- Mataste al hermano Juan...
-¡Lo asesinaste!
¡Con su misma arma...
-…suéltala!
-Le gritaba el sacerdote-.
-Me rompió el vestido...me besaba.
-¡no le importó deshonrarme!
-Solo me defendí...
Desquebrajada la pequeña Valentina respondía
Quiso correr, huir, pero se petrificó.
Apresurados los vecinos del pueblo la entregaron a la autoridad, y sin más, colgaron el frágil cuerpo, que pendía grotescamente de la rama de un árbol, con una macabra soga enredada al cuello...
A lo lejos, como algo ficticio, y en lentitud, se distinguía el polvo que levantaban los cascos de los caballos de la tropa de caballería, cuando iban tras los rebeldes; tras los alzados, esos de la bola, a causa de la inconformidad creciente por los atropellos de los hacendados y de los caciques protegidos por aquel mal gobierno. Extendían una nebulosa polvorienta con tinte de irrealidad.
Abrazar a la muerte resultaría cotidiano, al compás de la guitarra y los corridos. Seres valerosos, al encuentro del fragor de las batallas, a causa de las luchas de clase. Contra la opresión. Rompieron el yugo del miedo.
Sería para vencidos y vencedores, el lastimero sonido de una corneta, quien daría el toque de retirada; la que facilitaba con esa tregua, para darse un tiempo y contar a sus muertos o curarles con hierbas las heridas a quienes salvaban la vida; al menos hasta el siguiente enfrentamiento.
Estallido de la Revolución Mexicana de 1910 que no acaba...
Me aseguraron que Valentina era de Sinaloa de Leyva.

9 comentarios:

Peggy Bonilla dijo...

Gracias Avelina. Tiene que conocerse que esta guerrillera existió y no fue solo una canción o películas lejanas a la realidad. Vivir más de 100 años es sorprendente y ser testigo y activista de cambios sociales, lo es mucho más. Tenía 14 años al estallamiento de la Revolución Mexicana. En la foto tiene 17 y ya había participado en importantes batallas, al lado de sus salvadores.

S4Lm0n dijo...

que chido es que pongan este tipo de cosas, en general a mi me gusta leer y enterarme de cosas dl pais, de ese floklore que todos llevamos en la sangre

Anónimo dijo...

mi tía que vive en Cuernavaca conserva una foto de la valentina que sale sentada en la epoca de la revolución, Valentina se la obsequio una vez que se la llevo con ella a Cuernavaca, mi tía recuerda algunas anecdotas que le platico y algo de su historia de una mujer de caracter fuerte y de gran personalidad,
bulmaro_glez@hotmail.com

Anónimo dijo...

Mi abuelo Rafael fue de los Dorados de Villa, así que ahora (sin querer) encontrarme con este sitio y leer de Valentina, fue una grata sorpresa. Mantengamos creciendo nuestra cultura e historia ... Gracias.
Lucila

Maricruz Rosas dijo...

El nombre correcto de ese personaje fue: Maria Valentina de Jesús Ramírez Avitia, nacida en Navolato Sinaloa hermana de 4 hermanos todos ellos hombres, pero carente de valentía, la cual a ella la desbordaba, participó en la Toma de Durgango y Sinaloa, en especial la de Culiacán, en el Incendio del Fábrica el Coloso y la Batalal de Santuario de Culiacán... ganándose en grado de coronel...murió en el incendio de su propia casa en Navolato.... Felicidades a Sinaloa por sus grandes mujeres con garra y valentía!!!!!!

Anónimo dijo...

Me acavo de dar cuenta ase unos minutos de que esta maravillosa mujer es una de mis antepasados,vivimos en Tamazula Durango pero somos de San Jose de Imala Sinaloa y entre los archivos dela familia encontramos el archivo de Valentina, me da un orgullo de ser desendiente de La Valentina que ahora me ase darme cuenta de porque soy como soy y del caracter que portamos mi madre y mis dos hermanas....ATT: Celeste Muniz Ramirez

teacher dijo...

conocí a una ancianita que se arrastraba en el suelo y en mi natal navolato comentaban que era la valentina. fue por allá entre los 70´s y 80´s, se arrastraba apoyandose en sus sentaderas con las piernas dobladas, su arrastre era hacia el frente. conocí su humilde jacalito, estaba a espaldas de una cantina llamada acapulco de la güera plata y del taller de los urquiza por la calle almada, era un baldío enorme y se usaba como cancha de futbol. no dudo que era ella porque por la edad que tenia la señora (70 u 80 años) coincide con los años que tenía cuando fue la revolución. si fue así, no se merecia eso. Ese es el trato que se les daba a los revolucionarios, a los que verdaderamente participaron. porque hubo otros en navolato, los recuerdo, como aquel anciano que vivía a un costado de la primaria zapata, la escuela de los mangos, tambien fue revolucionario y qué? nada. la historia no los recuerda.

teacher dijo...

conocí a una ancianita que se arrastraba en el suelo y en mi natal navolato comentaban que era la valentina. fue por allá entre los 70´s y 80´s, se arrastraba apoyandose en sus sentaderas con las piernas dobladas, su arrastre era hacia el frente. conocí su humilde jacalito, estaba a espaldas de una cantina llamada acapulco de la güera plata y del taller de los urquiza por la calle almada, era un baldío enorme y se usaba como cancha de futbol. no dudo que era ella porque por la edad que tenia la señora (70 u 80 años) coincide con los años que tenía cuando fue la revolución. si fue así, no se merecia eso. Ese es el trato que se les daba a los revolucionarios, a los que verdaderamente participaron. porque hubo otros en navolato, los recuerdo, como aquel anciano que vivía a un costado de la primaria zapata, la escuela de los mangos, tambien fue revolucionario y qué? nada. la historia no los recuerda.

Anónimo dijo...

qiero saber cual es su chingado tipo de compas